Sustitución de deuda existente
Sustituimos la operación vigente por otra de plazo más largo, interés más bajo o ambas. Permite descongestionar la tesorería sin tener que conseguir financiación externa nueva.
Conocemos el lado del banco — sus criterios de provisión, sus comités de riesgos, sus márgenes de negociación. Esa ventaja, fruto de 25 años litigando contra entidades, se traduce en condiciones que tu empresa no obtendría por su cuenta. Refinanciación, quitas, novación de avales: lo que cabe técnicamente, lo conseguimos.
Un banco prefiere conceder una reestructuración bien estructurada antes que entrar en un proceso concursal que le obliga a provisionar el crédito al 100%. Conocer esos incentivos es lo que abre la puerta a estas seis palancas.
Sustituimos la operación vigente por otra de plazo más largo, interés más bajo o ambas. Permite descongestionar la tesorería sin tener que conseguir financiación externa nueva.
Negociación de una rebaja sobre la cantidad principal pendiente. Aplicable cuando la viabilidad de la empresa pasa necesariamente por aliviar el balance. El banco la considera si la alternativa es no cobrar nada.
Periodo durante el cual la empresa solo paga intereses (carencia parcial) o no paga nada (carencia total). Útil para superar momentos puntuales de tensión sin renegociar el principal.
Modificación formal del contrato: ampliación de plazo, cambio de tipo de interés, recálculo del cuadro de amortización. Bien planteada, baja la cuota mensual sin cambiar el importe total adeudado.
Negociación de la liberación de avales personales del administrador o de garantías reales sobre vivienda habitual. Es uno de los puntos más sensibles — y donde más diferencia hace la asesoría especializada.
Cuando se requiere protección frente a acreedores disidentes, planteamos plan de reestructuración con homologación judicial. Vincula incluso a acreedores que no firmen, si se cumplen las mayorías legales.
Mándanos las operaciones vigentes y el estado de tesorería. En 72 h te decimos qué se puede renegociar y con qué argumentos.
Una reestructuración bien planteada se negocia desde la fortaleza, no desde la urgencia. Estas son las cuatro señales que indican que es el momento de mover ficha — antes de que el banco la mueva por ti.
Tres o más meses con dificultad para atender las cuotas bancarias en tiempo. No es un problema puntual: es un patrón. El banco lo está viendo en sus sistemas de seguimiento, aunque no te lo haya dicho aún.
Préstamos a corto plazo cuyo vencimiento se acerca sin haber pactado renovación con la entidad. Si esperas a la fecha, negocias con presión. Si te adelantas seis meses, negocias con margen.
Has incumplido o vas a incumplir alguno de los ratios financieros pactados con el banco (ratio de endeudamiento, cobertura de intereses, etc.). El banco puede declarar el vencimiento anticipado — momento para anticiparse técnicamente.
El banco ha reducido o eliminado tus líneas de descuento, póliza de crédito o factoring. Es la primera señal de que internamente te han bajado de rating. Aún hay margen para una reestructuración ordenada.
Déjanos tus datos y una de las socias revisará personalmente las operaciones bancarias vigentes y la situación de tesorería. En menos de 72 horas laborables recibirás un análisis con: qué operaciones son renegociables, qué argumentos hay y qué condiciones razonables se pueden conseguir.
La reestructuración no es solo cuestión de habilidad negociadora. Hay un marco legal que define qué se puede formalizar, cómo se protege frente a acreedores disidentes y qué efectos tiene frente al concurso futuro.
Reforma concursal que introduce los planes preventivos de reestructuración: figura previa al concurso que permite vincular incluso a acreedores disidentes si se cumplen las mayorías legales. Cambio de juego en la negociación con bancos.
Regula el plan de continuidad como vía alternativa a la liquidación. Permite presentar al juzgado un plan viable que mantenga la actividad, con calendario de pagos, quitas y esperas vinculadas para todos los acreedores.
Establece estándares mínimos en toda la UE para mecanismos preventivos de reestructuración. Es la norma que obligó a España a reformar el sistema concursal en 2022. Hoy, las empresas españolas tienen las mismas herramientas que las grandes europeas.
Cuanto antes mejor — y eso es contraintuitivo. La paradoja es que cuanto más sano se ve a una empresa en sus cuentas, más capacidad de negociación tiene. Si llegas al banco cuando ya estás en mora, negocias desde la debilidad. Si te anticipas seis meses, negocias desde la fortaleza.
No. La reestructuración bilateral con un banco es siempre posible si hay interés mutuo. Y, desde la Ley 16/2022, los planes preventivos de reestructuración con homologación judicial permiten vincular incluso a acreedores disidentes sin necesidad de declarar concurso. Es justo el escalón intermedio que faltaba en España.
Evitar pasar la operación a "dudosa" o "default", lo que le obligaría a provisionar el crédito al 100% y reportarlo al Banco de España. Para el banco, una refinanciación bien estructurada es mejor cuenta que una mora. Ese incentivo regulatorio es la base de toda negociación.
Es uno de los puntos clave a negociar. En operaciones reestructuradas con margen, se puede pactar la liberación de avales personales a cambio de nuevas garantías reales o de avales del FONDO de la sociedad. Es uno de los frentes donde la asesoría especializada hace más diferencia.
Una negociación bilateral simple: 4-8 semanas. Con varios bancos sincronizados: 2-4 meses. Si se plantea plan de reestructuración con homologación judicial: 4-6 meses adicionales. La paralización de embargos se obtiene desde la presentación del plan al juzgado.
Es lo habitual y es manejable. Negociamos en orden, empezando por la entidad con más exposición o más interés en mantener el cliente. Si la mayoría queda comprometida, los disidentes se vinculan mediante plan de reestructuración homologado por el juzgado.
La negociación nunca empieza si no hay una alternativa creíble. Esa alternativa suele ser el concurso de acreedores o el plan de reestructuración homologado. Si el banco no acepta la propuesta razonable, esos son los caminos siguientes — y los preparamos en paralelo a la negociación.
Trabajamos con honorarios cerrados según la complejidad: número de operaciones, número de entidades, si requiere plan homologado, si hay liberación de avales. Tras el análisis inicial gratuito te entregamos un presupuesto escrito. En casos premium se puede pactar parte vinculada a éxito.